
Prisas, gente, más gente, risas…
Compromisos, cenas, quedadas, cañas, sidras, calamares…
Amigos invisibles, regalos, detalles…
Deseos, esperas, decepciones, felicitaciones…
Vacaciones, cambio de estaciones…
Gripes, frío, libre albedrío…
Con sus cosas buenas y sus cosas malas, me gustan las Navidades!
viernes, 26 de diciembre de 2008
Época de...
sábado, 20 de diciembre de 2008
Mi copa

Querido amigo invisible, quiero una copa en mi vida. Una copa en la que ahogar mis penas y espantar mis males. Una copa a la que contarle cómo me ha ido el día y cuáles son mis planes para mañana.
Hay muchos tipos de copa: de agua, de vino, de champagne… pero yo necesito mi propia copa, una copa de esencia. Una copa que recoja todo lo que soy y lo exprima y lo saboree a cada instante. Una copa que no se canse de mis labios y que no se quiebre al primer golpecito contra la mesa. Una copa transparente que deje ver su interior rebosante de copadas. Una copa que intensifique sus líquidos y solidifique mis propósitos.
En definitiva, una copa minimalista sin extravagancias ni florituras pero de un valor incalculable.
domingo, 23 de noviembre de 2008
Vidas anónimas

Cuando llegué a la frutería había como 5 personas delante, así que me dio tiempo a observar atentamente a cada una de ellas y a fantasear historias sobre su existencia. Me gusta imaginar la vida de la gente cotidiana que veo a diario por la calle.
La señora Juani estaba pidiendo acelgas, patatas, zanahorias, puerros… seguramente para prepararles a sus dos nietos un puré de verduras a la hora de comer. La señora Juani recoge a sus nietos a la salida del colegio, les alimenta como mandan los cánones y les vuelve a llevar a que aprendan que 2+2 son 4. Sin embargo, de vez en cuando, la yaya Juanita les consiente con una hamburguesa y algún que otro tubérculo frito.
Pepe el quiosquero, para mí tiene cerca de 60 años, está viudo y lleva toda su vida en la caseta del medio de la plaza. Está al día de todo lo que pasa en cualquier parte del mundo. Es muy detallista y se preocupa por facilitarles las cosas a sus clientes colocando cada ejemplar con especial cuidado. En la parte central los periódicos; El País, el Público… a la izquierda, El Mundo, La Razón, El ABC… a la derecha; al sur La Tribuna; al nordeste La Vanguardia y al suroeste Hoy. El As y el Marca cuelgan del larguero del puesto y en los brazos laterales, que se despliegan a la hora de apertura, se encuentran las revistas; en la parte baja las del corazón y en la parte alta las de adolescentes, que para algo toman cada día más Danonino. Así que el kilo de naranjas que va a pedir, le sirven para madrugar y terminar airoso su jornada.
Esperanza ronda los 40 y espera impaciente su turno mirando una y otra vez su reloj de brillantes. Va a comprar unos puerros para su Vichysoisse y unas fresas para el postre. Su amigo especial, el banquero, viene a cenar y ha pensado en cocinar algo rápido y ligero para disponer de más tiempo a la hora de llevárselo al huerto y amarse hasta el amanecer.
Guille tiene 19 años, viene de León para estudiar arte dramático y acaba de independizarse. Su santa madre le ha impuesto que ingiera alcachofas, que protegen el hígado, así que se dispone a comprar corazones curativos para todas las juergas nocturnas que se le vienen encima.
Y delante de mí está Jesús,¡Ayyy Jesús...! Alrededor de 30 años, alto, moreno, ojos negros y barba desaliñada pero de impecable apariencia... todo un adonis. Ideal si no fuera gay. Está esperando comprar cebolleta, aguacate y limones para prepararle a Pedro arroz a la tailandesa. Pienso en quien fuera Pedro y me traen de vuelta a la realidad el –¡¿Quién va ahoraaaaa?!- del frutero y el – ¡Vaaaaamos niña, que es para hoy!- de la señora Paca.
martes, 11 de noviembre de 2008
La trastienda de los verbos
Creo, espero, quiero y no puedo. Verbos en presente con vistas a un futuro que se desvanece a medida que pasa el tiempo.
Voy y vengo. Expresiones que implican movimiento y que al final no llegan a ninguna parte.
Siento, vivo y existo. Términos profundos que dejan huella aunque pasen de puntillas.
Tengo, obtengo y poseo. Verbos que denotan pertenencia y connotan albedrío.
Odio, detesto, me enfado. Acciones llenas de sentimientos pero vacías de benevolencia.
Supongo, conjeturo, imagino y me figuro. Verbos ciegos que ven más allá de la realidad.
Verbos y más verbos que influyen en nuestras vidas en función de cómo se conjuguen.
sábado, 25 de octubre de 2008
Gracias!

Cada vez que cumplimos un año más miramos hacia atrás para hacer balance de lo acontecido. Este año no ha sido así, con la resaca todavía de acostumbrarme a mi nueva edad me preocupo del presente y, en todo caso, de lo que me falta por caminar.
Después de hacerme creer que el día de mi cumpleaños iba a celebrarlo con los justos, como siempre me pasa gracias al puente del Pilar, de pronto me vi con unas 15 personas en mi casa alrededor de un piscolabis, una super sangría y una tarta de nata y nueces. Fue una gran sorpresa, y sobre todo, al final fue un gran día. No fueron todos los que eran, pero sí más de los que esperaba y además de que no paré de reir en toda la noche, confirmé lo que siempre he creído, que las pequeñas cosas son las que te hacen más feliz. Así que quería agradecer de alguna forma a todos los que aquella noche contribuyeron a que fuera un día especial, aunque la mayoría no me vaya a leer por aquí.
Graciassssssss!!
lunes, 22 de septiembre de 2008
El solitario

No oigo a los gallos, me despierta el crepitar de las horas. Cada vez que mi persiana se levanta mi mente se oscurece. ¿Qué día me espera hoy? Un ratito más, me dice mi consciencia. Por fin me levanto después de remolonear entre las sábanas ,subo el párpado izquierdo y mi mundo empieza a girar.
Compro la típica barra de pan, me tomo mi caña de las 12.00 am cuando las manecillas se juntan y cuando van cada una por su lado espero a que alguna voz extraña me despierte del letargo.
Llega la hora de comer y la ensaladilla baja por mi garganta con la inercia de todos los días. El momento del café es caso a parte, lo disfruto y mientras tanto charlo con fulanito y menganito de cómo nos va la vida. La sobremesa discurre sin más exaltación que la que me otorga una siesta sólo, sin calor a mi lado. Pienso en la compañía, pero rápidamente bajo a la tierra sin temor a pisar firme.
La hora de la merienda pasa sin más, y mi mortadela se caduca sin novedad alguna dentro de lo que queda de la barra de pan que compré esta mañana. Por la tarde me encuentro a mucha gente y cada uno de ellos me mira sin decirme nada.
Por la tarde cañas y más cañas atraviesan mis entresijos esperando encontrar alguna gallineja como buen madrileño de pro.
Y al caer la noche termino en el garito de siempre, apoyado en la barra de siempre y saludando a los asiduos que me rescatan de mis pensamientos nocturnos.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Mus

Las cartas están sobre la mesa. Un cruce de miradas da el pistoletazo de salida a la partida. Te muerdes el centro del labio inferior y yo paso sin saber muy bien por qué. Tengo miedo. Creo que los rivales tienen mejores cartas, así que la jugada se va sin que nadie repare en el poder de tus reyes, ni siquiera yo.
Me concentro y pasamos a la siguiente jugada. Gano el envite a la chica gracias a nuestra complicidad y todavía conservo algún as en la manga para un futuro. Me voy sintiendo más segura.
Llegan los pares y me sobra gente, sotas y caballos podrían irse a cabalgar por el tapete. Yo me quedo contigo y con la sensación de que cuando levantas tus cejas es porque quieres que desaparezcamos.
El juego es otra cosa, me guiñas un ojo y mi mente se nubla. Se me olvidan las reglas y acepto el órdago. He ganado, te tengo.