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jueves, 21 de mayo de 2009

Transformación

De oso pardo...



Después de un largo periodo de hibernación llega el momento de desperezarse. Mis amodorrados sentimientos empiezan a despertarse y se quitan las legañas del olvido, mis labios entumecidos comienzan a relajarse y a dejarse llevar y mis aletargadas sensaciones resurgen y se encuentran otra vez a flor de piel. Poco a poco vuelvo a creer, a sentir, a reír, muchas cosas vuelven a cobrar un sentido especial y mi corazón vuelve a latir a un ritmo normal. He recuperado las fuerzas necesarias para tirar para delante y seguir y seguir y seguir…

Tras éste último despertar y por tu culpa, he mutado y me he convertido en un oso polar, así que de momento, no volveré a hibernar. Tengo suficientes reservas almacenadas como para aguantar despierta numerosos inviernos. Pero eso sí, tengo que perfeccionar mi abrazo para que no te escapes tan fácilmente.




... a oso polar

martes, 17 de febrero de 2009

Paciencia


Poco tiempo después de que el sol desplegara sus rayos por la ventana, decidió que ese día no se levantaba de la cama. Cuando se aburrió de dormir, se levantó, se quitó el reloj de la muñeca y se miró al espejo.
La imagen estaba descompuesta, su cara era un Picasso de sentimientos contradictorios a punto de estallar, un puzzle de sensaciones entremezcladas al que le faltaban pequeñas piezas de serenidad. Cada vez que tragaba saliva la amargura recorría su esófago. Su estómago era un arenal de espirales que se enlazaban formando un nudo y su respiración se entrecortaba al compás de la resignación.

Aquel día lo pasó meditando, pensando en el ayer, en el hoy y en el mañana, sin importarle compromisos, horarios, ni todo un mundo girando a su alrededor.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Encrucijada


Veo miles de calles, millones de senderos y aunque siempre me he caracterizado por tener una orientación envidiable, estoy perdida, no se por donde avanzar. Teniendo en cuenta que mi indecisión me trae por el camino de la amargura, la cosa se complica.
Si sigo a mi instinto creo que disfrutaré del viaje, aunque no se exactamente cual será el lugar de llegada. Si sigo a mi razón puede que ni llegue a mi meta.
Sin embargo, hay algo que tengo claro, quiero que todos esos caminos se fundan en uno y que allí estés tú.

viernes, 1 de agosto de 2008

Sin saber que decir...


A veces escribo sin saber muy bien que decir. Últimamente estoy algo dejada, supongo que es el calor, y que tengo la cabeza en otras cosas, pero la verdad es que me da pena no continuar con esto que empecé con ilusión, sobre todo ahora que tengo tiempo.
Estos días tengo un jaleo emocional de no te menees y hoy el día tonto, todo hay que decirlo, así que… estoy apañada!
Creo que lo más conveniente va a ser esperar a la semana que viene para escribir algo decente.

lunes, 30 de junio de 2008

¿Ya es tarde?


Tengo la sensación de que lo mío es llegar siempre tarde, o más bien el no darme cuenta a tiempo de las cosas, quizás por esa pequeña falta de confianza que me acecha de vez en cuando en numerosas ocasiones. Y observo como la gente se va subiendo a mis trenes sin darme si quiera tiempo a reaccionar. Y me veo allí, en la estación, con el pañuelo en la mano, no para agitarlo en señal de despedida, sino para secar las lágrimas que van cayendo por mis mejillas. Y me quedo esperando a que llegue el siguiente tren, mientras escucho una voz interior que me va diciendo, la próxima vez estate más atenta y sobre todo más rápida!

lunes, 16 de junio de 2008

Titirimundi


Me gustaría saber quien maneja los hilos en este teatrillo que se hace llamar mundo para decirle: - Psss, jefe! Mira a ver que se te ha debido de enroscar mi hilo en alguna parte, me estás ahorcando y no hay forma de que mi vida avance –.
Nos movemos en un sentido u otro dentro de un retablo, según el antojo y la voluntad de un ente que determina los factores y causas ajenas que se interponen en nuestro camino.
A veces me siento marioneta de guante en un guiñol. Alguien me mete una mano digamos… por detrás, para que suene más fino, mientras guía mis pasos y si trato de oponerme, zas! cachiporrazo al canto.
En ocasiones soy sombra chinesca en un teatro de sombras, donde predomina la oscuridad y mi destino está en las manos de alguien, que interponiéndose entre una fuente de luz y una pantalla o pared, obtienen un resultado u otro en base a la posición y el movimiento de estas extremidades.
Y otras veces soy un títere, suspendida por hilos Kévlar, que tiran de mí y me arrastran de aquí para allá dando tumbos.
Me gustaría saber quien es el titiritero, quien se encarga de ir por ahí sin dejar títere con cabeza.

miércoles, 4 de junio de 2008

A animarse toca!

Hoy no se puede decir que esté con el ánimo subido, así que antes de deprimir al personal prefiero poner un poco de musiquita para animar la tasca.

lunes, 2 de junio de 2008

La incertidumbre


¿Hay algo peor que la incertidumbre? ¿Hay algo más frustrante que el no saber o el no disponer de esa información suficiente, necesaria para resolver determinados asuntos?
No me gusta la sensación que provoca no saber por qué pasan las cosas, no saber qué va a pasar, no conocer esos pequeños detalles que podrían cambiar el rumbo de mi vida. A mí la incertidumbre me mata, me sumerge en un estado de angustia que me enerva y me consume.
Lo peor son las cavilaciones que la incertidumbre provoca. Todo un cúmulo de historias que vienen a mi cabeza como ráfagas de las peores películas, suposiciones que van y vienen sin sentido alguno y que en numerosas ocasiones tienden a crear las historias más raras que pueda haber. Otras veces sin embargo el desenlace que se crea en mi imaginación tiene un final feliz, todo termina tal y cómo yo quiero que termine, pero cuando finalmente esto no coincide con la realidad, la decepción se apodera de mi.
Y vuelve la incertidumbre. Y vuelta a empezar...

martes, 27 de mayo de 2008

La eterna busqueda


Nos pasamos la vida esperando… algo que se hace de rogar, algo que no llega, algo que en el fondo deseamos pero por alguna razón no se presenta. Y pasa el tiempo, cada vez más deprisa, y seguimos esperando…

Nos pasamos la vida buscando… algo que por alguna razón queremos, algo que añoramos pero que no encontramos. Y seguimos buscando, y nos volvemos a encontrar con la espera, la larga y eterna espera, que nos desespera, porque lo que anhelamos no llega.

Y entonces nos preguntamos… sin saber muy bien qué contestarnos. Quizás el problema es que no valoramos, porque realmente aquello que esperábamos, aquello que buscábamos ya lo hemos encontrado. Pero no lo vemos, porque no observamos. No somos capaces de pararnos y detenernos a examinarlo, porque nos da miedo darnos cuenta de que la larga espera se ha acabado.

Y ante esto… seguimos buscando…

sábado, 24 de mayo de 2008

Sin rumbo


Mendigo por las calles bajo la lluvia sin rumbo conocido mientras me pregunto hacia dónde voy. Resguardándome bajo los balcones, avanzo y apuro las últimas caladas de mi cigarro, consumiendo los rescoldos de mis sentimientos, y a puro de andar y andar no llego a ningún sitio. La intensidad de las gotas marca el ritmo de mis pasos y a la vez mi corazón se va quedando atrás. De vez en cuando me paro y le espero, y cuando vuelvo a sentir sus latidos, sigo caminando. No se exactamente a dónde me dirijo, pero no dejo de avanzar. Voy sorteando los charcos que se cruzan en mi camino y paso de puntillas por las riadas de los bordillos.

Y pienso, pienso, sobre todo no dejo de pensar… cuando llegará el día en que llegue a mi destino.

jueves, 22 de mayo de 2008

Simplemente amistad



Nuestra relación estaba basada en una bonita amistad que nació por casualidad. Gracias a unos amigos comunes, gracias a un viaje inesperado para unos y muy esperado para otros.
No se por qué, desde el primer momento, tuve la sensación de que ya te conocía. No se por qué supe, que ante ti podía mostrarme tal y como era desde el principio.
Y poco a poco, nuestra amistad fue creciendo y afianzándose día tras día en la distancia. Unas veces más kilómetros y otras menos, pero siempre hemos estado en sitios distintos. Yo hacia el norte, como tú decías, y tú más al sur. Al fin y al cabo… ¿qué nos hemos visto?? ¿3 veces?? Pero existía, éramos amigos.

Ahora llevo mucho tiempo sin saber de ti. Hasta ahora no me había parado a pensar en lo mucho que te echo de menos. De pronto me he acordado de todos esos momentos que compartimos y me entristece imaginar que no van a volver.
Todavía me cuesta entender que hay personas que llegan a tu vida y que tarde o temprano terminan desapareciendo. Se esfuman sin dejar más rastro que el de su recuerdo, pero no podía imaginar que tú fueras una de ellas. Porque siempre estabas ahí. Porque cuando necesitaba reír, tú me hacías reír, porque cuando quería llorar, unas palabras tuyas, aunque tú no lo supieras, levantaban mi ánimo. Porque simplemente eras tú. Y me escuchabas, aunque en realidad no tuviera nada que decir. Estabas ahí…

Ha pasado mucho tiempo. Puede que ya sea muy tarde, o tal vez no. Ni siquiera se si algún día leerás esto. Pero todavía me queda la esperanza de que vuelvas, de que sigas estando ahí, escuchándome aunque no tenga nada que decirte, ni tú a mi, hablando por hablar y compartiendo esos momentos que quedan en el recuerdo, esos que de pronto vienen a mi cabeza y que algún día formaron parte de nosotros.

martes, 20 de mayo de 2008

Recuerdos ante el espejo


Cuando estoy baja de moral, hay veces en las que me miro al espejo y me acuerdo de algunos de mis yos.
Veo a la niña que jugaba al escondite en una casa de 25m2 aproximadamente. Esto implicaba esconderse siempre debajo de la cama o detrás de las cortinas, por lo que mi padre tenía pocos sitios donde buscar, pero siempre se las ingeniaba para hacerme creer que me escondía tan bien que era imposible encontrarme. Y en esos momentos yo era feliz.
Veo a la adolescente que todavía guarda una ficha de los coches de choque que le regaló cierto chico (uno de los muchos que la tuvieron loca durante un tiempo) en una verbena, respetando la promesa que se hizo a sí misma de que si no la gastaba con él no la gastaría con nadie más. Todavía tengo la ficha, pero en aquellos momentos yo era feliz.
Veo a la joven que tras muchos tumbos de aquí para allá que no parecían llegar a ningún lado, luchó y se licenció en una carrera que le apasionaba, creó proyecciones de futuro que todavía están por llegar y vivió numerosos momentos en los que fue feliz.

Todas esas veces en las que mi ánimo se viene un poco abajo me acuerdo de la niña, de la adolescente y de la joven, que a pesar de las típicas crudezas de la vida han sido felices por instantes. Y vaticino que la mujer y la señora que están por llegar también serán felices cuando les llegue su momento.